Virgen de la Dolorosa: Un regreso histórico que movilizó a cientos de fieles
El retorno del cuadro original de la Virgen de la Dolorosa marcó un momento trascendental para Esmeraldas. Cientos de feligreses recibieron la imagen con profunda emoción. Su presencia, ausente por más de dos décadas, despertó expresiones de fe y esperanza en varias comunidades.
La llegada fue posible gracias a la gestión de autoridades de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador Sede Esmeraldas, que impulsaron este recorrido espiritual.
Un recorrido que une comunidades
La procesión inició en San Lorenzo el 17 de noviembre. Desde las primeras horas del día, la ciudadanía acompañó el desplazamiento hacia el campus Quinindé de la PUCE Esmeraldas. Para el pro-rector, Mgt. Diego Jiménez Bosquez, este acto representa un hito para la identidad religiosa de la provincia.
El recorrido continuó en la parroquia Borbón, en el cantón Eloy Alfaro. Allí, la población caminó junto a la Virgen de la Dolorosa como un gesto de unidad y un llamado colectivo a la paz. La participación creció a medida que avanzaba la jornada, mostrando el impacto espiritual de la visita.
La fe se fortalece en cada etapa del recorrido
Durante el segundo día, la imagen inició su camino en Rocafuerte, en el cantón Rioverde. Posteriormente avanzó hacia la ciudad de Esmeraldas, donde numerosas familias se sumaron al acto devocional.
El arribo a la parroquia rural de Tachina marcó otro momento significativo. La comunidad recibió la obra original con oraciones, cánticos y muestras de gratitud. La jornada culminó con su custodia en la iglesia La Merced, donde Mons. Eugenio Arellano presidió una celebración litúrgica especial.

Un mensaje de esperanza para la provincia
La presencia de la Virgen de la Dolorosa renueva el compromiso espiritual de la población. Su visita invita a reflexionar sobre la convivencia, la reconciliación y la búsqueda de soluciones pacíficas para los desafíos locales.
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Este recorrido también resaltó la importancia del acompañamiento comunitario. La movilización evidenció una necesidad compartida de fortalecer la fe y promover un mensaje de unión frente a la realidad provincial.

El regreso del cuadro original no solo enriqueció la vida religiosa de Esmeraldas. También abrió un espacio para reconocer la fuerza cultural que mantiene unida a la provincia. La Virgen de la Dolorosa se convirtió, nuevamente, en un símbolo que impulsa esperanza y motiva a proyectar un futuro de paz.
