El impacto de la eliminación del subsidio al diésel en Imbabura
La reciente decisión del presidente Daniel Noboa de eliminar el subsidio al diésel ha dejado huella en la provincia de Imbabura. Este territorio, que enfrenta problemas de minería ilegal y protestas por el retorno del subsidio, registró una caída significativa en el consumo de diésel del 25,1%.
Una comparación entre las semanas anteriores y posteriores a la medida muestra que los despachos de combustible pasaron de 1.347.442 a 1.092.749 galones. Es decir, el promedio diario de consumo se redujo de 112.287 a 84.058 galones. Esta disminución resalta la influencia de la política gubernamental en una provincia con alta actividad económica.
Consumo y abusos en la distribución
Las cifras oficiales revelan que Imbabura, que ya superaba los límites establecidos, ha enfrentado una situación complicada en torno al consumo de diésel. Con un límite de 1,74 millones de galones permitidos por estación de servicio en corredores clave como la Panamericana Norte, el consumo real alcanzó sorprendentemente los 1,91 millones. Esta situación pone de manifiesto la presión ejercida por el sector productivo, que depende del diésel para su funcionamiento en áreas como el transporte, la agricultura y la industria.
A pesar de la caída en el consumo, las operaciones productivas continúan con su ritmo habitual. Esto ha dado lugar a un desvío sistemático del diésel hacia redes clandestinas, cuyas ganancias han disminuido en Ecuador debido a la convergencia del precio del combustible con el de Colombia. Las manifestaciones en áreas con tradiciones de contrabando y minería ilegal reflejan la tensión social generada por esta problemática.
Un cambio drástico en las dinámicas económicas
En localidades como Buenos Aires, Alto Tambo, Chical, El Cielito y El Pablo, la situación se vuelve más compleja. La comunidad reconoce la actividad de grupos delictivos que se dedican a la extracción ilegal de recursos. El diésel subsidiado era un insumo esencial para operar maquinaria pesada, bombas de agua y generadores eléctricos en estas zonas. A raíz de la reducción del consumo, se prevé que la capacidad de estas operaciones ilícitas también se vea restringida.
El Gobierno Nacional ha señalado que la decisión del presidente Noboa posee un carácter reformador en la relación entre subsidios y actividades ilícitas. A lo largo de los años, el Estado había financiado sin querer estructuras que sostenían operaciones de contrabando, minería ilegal y narcotráfico mediante subsidios. Esta nueva medida busca poner fin a eso, garantizando que los fondos se destinen a programas sociales y productivos que beneficien realmente a la población ecuatoriana.
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De esta manera, la eliminación del subsidio al diésel no solo impacta el consumo en Imbabura, sino que también representa un cambio en la política económica, empujando al país hacia un enfoque más responsable en el uso de recursos públicos.
El Gobierno de #ElNuevoEcuador redirecciona y fortalece el control de los recursos beneficiando a quienes más lo necesitan. El consumo de diésel muestra una reducción importante en las provincias donde se registraba la operación del contrabando. pic.twitter.com/Pu82h2lPEi
— Comunicación Ecuador 🇪🇨 (@ComunicacionEc) September 30, 2025
