Una grave denuncia por mala práctica médica sacude el sector de la cirugía plástica en el país. Joan Caicedo, una joven profesional de Esmeraldas, expuso públicamente al doctor R. Pacheco por intervenciones estéticas inconsultas en Quito. El caso destapa un patrón de presunto abuso profesional y desatención postoperatoria.
El engaño en el quirófano y el despertar indeseado
El proceso comenzó tras una notable pérdida de peso por exigentes jornadas laborales. Confiando en recomendaciones de terceros y en el título registrado en el Senescyt, la paciente acudió al galeno para una reducción de busto. Al despertar de la anestesia, notó que le implantaron prótesis mamarias gigantescas en contra de su expresa voluntad. Esta mala práctica médica alteró su vida por completo.
Los reclamos iniciales fueron minimizados por el médico con excusas sobre la anestesia. Con los meses, el cuadro clínico empeoró severamente con necrosis, infecciones y la ruptura de los implantes. Tras insistir, el especialista la hizo viajar a Quito con su familia para luego abandonarlos desamparados en la noche capitalina, bloqueando todo tipo de comunicación.
La confusión de títulos en la cirugía plástica
La investigación judicial reveló un vacío crítico en las acreditaciones. Un médico cirujano general no posee la especialización formal en cirugía plástica y reconstructiva. Además, diversas clínicas en Quito se niegan a entregar las historias clínicas a las pacientes afectadas, escudándose en simples contratos de arrendamiento de quirófanos.
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Actualmente, existen múltiples procesos legales en varias provincias del Ecuador. Mientras las víctimas arrastran secuelas físicas y financieras, el facultativo continúa operando y exhibiendo su ostentoso estilo de vida digital. Este evidente caso de mala práctica médica y negligencia en la cirugía plástica exige una respuesta firme de la fiscalía y controles estatales transparentes para garantizar la seguridad en salud de la población.
